Introducción

El Turismo viene demostrando un crecimiento continuado, con repercusiones cada vez más importantes en los espacios de interior. Los cambios experimentados en los últimos años evidencian una reorientación en sus modalidades, caracteres y formas de organización. A nivel general se buscan nuevos emplazamientos alejados de la costa. Cambian los hábitos de los turistas, y el turismo de negocios, el cultural, el deportivo, el de aventura, el rural o el de salud se muestran con un crecimiento acelerado o aparecen bajo la consideración de emergentes. A ello se añade el hecho de que está descendiendo la estancia media de los turistas, mientras aumenta el número de viajes, llegando a presentarse una cierta unificación entre ocio y turismo, lo que se refleja en un valor creciente de la gastronomía, las compras o la salud, entre otros. También desciende el turismo organizado en forma de paquetes, y cobra cada vez más importancia la programación de los viajes dentro de las estructuras familiares, siendo Internet el canal de relación entre empresa y consumidor que más está creciendo. El resultado es que cada vez más se incide en lo que se denomina nuevo turismo, marcado por la segmentación de los mercados, el desarrollo sostenible, la integración diagonal, el nuevo perfil de turista (más experimentado, exigente, sensibilizado y formado) y el uso de las llamadas nuevas tecnologías: es el turista de la era de la información y el conocimiento.El turismo constituye un provechoso yacimiento de empleo y es, además, una importante fuente de ingresos por su capacidad de desarrollo, cuando se planifica y gestiona adecuadamente. Su dinámica tiene indudables repercusiones, que se reflejan en las infraestructuras, especialmente en modalidades de turismo rural, de gran capacidad de arrastre sobre la construcción, los transportes o el comercio, entre otros.La repercusión del sector en distintos ámbitos locales, comarcales, provinciales y regionales está demostrando la necesidad de afrontar este proceso de reajuste y de cambio, y para ello es necesario corregir algunas de las carencias en la lógica de la organización profesional del turismo. A nivel regional su participación en el PIB ronda el 11%, y se considera ya como eje estratégico del desarrollo en Castilla-La Mancha. A nivel territorial los desequilibrios son palpables, pese a que algunas provincias se comporten de forma parecida.El interés por el sector se pone de manifiesto al considerar las crecientes actuaciones institucionales, en las que los ayuntamientos, los grupos de acción local, las diputaciones o el Gobierno Regional, a través de la Dirección General de Turismo y Artesaría, han asumido la responsabilidad de dinamizar el sector, lo que se percibe con la aprobación de planes de excelencia, de planes de dinamización, de programas Leader Plus y Proder2 (2002-08), la creación del Instituto de Promoción Turística, la puesta en funcionamiento de la Ruta de Don Quijote por la Junta de Comunidades, y la elaboración del Plan de Ordenación y Promoción del Turismo en Castilla-La Mancha (2006-09). Uno de los últimos Decretos, aprobado por la Consejería de Industria y Turismo, reconoce que el “turismo de interior, y explícitamente el desarrollado en el medio rural, ocupa dentro de la oferta turística global, un lugar cada vez más destacado y creciente” (Decreto 93/2006 de 11-07-2006 de ordenación de alojamiento turístico en el Medio Rural de Castilla-La Mancha. DOCM nº 144 de 14 de julio de 2006, 15415).Sin embargo, los efectos derivados del sector no siempre repercuten adecuadamente en el desarrollo local por las dificultades intrínsecas que conlleva la organización, gestión y difusión del propio sistema turístico, en el que los recursos culturales, patrimoniales y medioambientales desempeñan un papel fundamental. Cada vez se incide más en que la competitividad de los destinos viene de la mano de la innovación y de la capacidad de previsión y planificación en los destinos, y se empieza a considerar clave el papel de la formación. Por ello, uno de los factores fundamentales de desarrollo del sector se apoya en la cualificación de los actores implicados. Las propuestas de planificación turística a escala regional y local inciden en la importancia de los agentes públicos como motores iniciales en el proceso de transformación e impulso del sector turístico, con responsabilidades en el proceso de formación. Las tecnologías de la información y las comunicaciones cada vez juegan un papel más destacado en la industria turística.En parte por estos nuevos planteamientos, los principios de sostenibilidad, rentabilidad social y económica, la calidad o el refuerzo de la identidad y generación de productos turísticos, aparecen recogidos como ejes directores de los documentos aprobados en 2006 por la Dirección General de Turismo, o por el Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible del medio rural de Castilla-La Mancha 2008-2013, que son los ejemplos más recientes.

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